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No éramos mujeres
videoperformance



Hubo un tiempo, en un espacio discontinuo -un espacio 
que se dispersaba a través de los continentes- en que las 
lesbianas no éramos mujeres. No quiero decir que ahora 
las lesbianas sean mujeres, aunque algunas de ellas se 
piensen así, mientras que otras se nombran butch o 
femme, muchas prefieran llamarse queer o transgénero, y 
otras se identifiquen con masculinidades femeninas -existe 
una gran cantidad de opciones de autodenominación para 
las lesbianas hoy en día. Pero durante ese tiempo, lo que 
las lesbianas éramos era esa única cosa: no éramos  mujeres. Y todo parecía       tan  claro entonces.
Videoperformance resultado de la Segunda Residencia de video experimental Vórtice, realizada en la ciudad de Valparaíso, Chile, en abril del 2016

Performance: Camila Morales y Mila Berríos Palomino
Cámara: Camila Colussi
Texto "Cuando las lesbianas no éramos mujeres", Teresa de Lauretis


Señal de distancia
Videoperformance



En este trabajo he retomado un interés visualizado en el Videoperformance "Parecido al silencio" (Co-habitar 2013) y en la Performance "La belleza del fragmento" (Posta Sur 2013), en que he usado la alegoría del tiempo a través de la figura de la ruina, el colapso, el objeto descontextualizado y la persistencia.
Así como en Co-habitar desplacé un fragmento del mar hacia las ruinas de la ciudad de Valparaíso y en Posta Sur recogí vestigios de una estación de trenes abandonada para llevarlos al paraje más turístico de la Ciudad de Valdivia, en este trabajo he realizado una recolección de objetos encontrados al interior de la maestranza Barón de Valparaíso, para extraerlos del lugar y visibilizarlos con el uso de bombas de humo, en alusión a las bengalas usadas para anunciar la existencia de vida.

En el lenguaje ordinario, familiar y coloquial, el concepto de ruina está íntimamente ligado a las expresiones de destrucción, devastación, desolación, perdición y decadencia.  La noción de ruina tiene, sin duda alguna, en el ámbito de la comunicación un halo eminentemente negativo, por lo que resulta evidente la preponderancia de connotaciones cuajadas de semas peyorativos, sin embargo, es en el campo del símbolo y de la alegoría en donde la palabra ruina adquiere, como no podía ser de otra manera, el rango poético que la cuestiona y enriquece.  Ya sea con el relativismo estético o con el rigor semiótico, las ruinas manifiestan una inagotable potencialidad.




Videoperformance resultado de la Segunda Residencia de video experimental Vórtice, realizada en la ciudad de Valparaíso, Chile, en abril del 2016

Performance: Mila Berríos Palomino
Cámara y edición: Ginés Olivares



Parecido al silencio
videoperformance



Videoperformance resultado de la Residencia Internacional de Performance Co-Habitar, realizada en la ciudad de Valparaíso, Chile, en noviembre del 2013

Concepto y  Performance: Mila Berríos Palomino
Registro y edición: Rodrigo Araya Tacussis



Defórmame







Realización y Performance: Mila Berríos Palomino
SCL 2011

Observaciones íntimas













Realización y Performance: Mila Berríos Palomino
SCL 2010


En tour 




Realización y Performance: Mila Berríos Palomino
Registro: Ricardo Pizarro
Londres, Santiago 2005




ACCIONES EN ROJO





“Acciones en rojo” es una obra que pretende abordar la realización de videodanza como una herramienta política, como un lenguaje democrático a realizar por cualquier individuo capaz de integrar un concepto al análisis del movimiento y de la imagen, no incurriendo necesariamente en uso de altas tecnologías, sino, como apreciamos en este trabajo, a las tecnologías estándar de producción y comunicación del individuo promedio. Es así como “Acciones en rojo” es un trabajo realizado con elemetos básicos como una cámara fotográfica digital y un programa de edición presente en todos los pc con sistema operativo windows, indicando de esta forma, la verticalidad en la producción de vd. Además, desde la visualidad utilizada, podemos vislumbrar acaso atisbos de la otra política, haciendo simbolismo desde una realidad local cercana e identificadora.

Realización y Performance: Mila Berríos Palomino
Registro: Ricardo Pizarro
Música: Marcos Contreras-Oliva







al final del viaje




Introducción

Que con Marcos Contreras decidiéramos volver a trabajar juntos no fue fácil, nos abandonamos en un momento en que, por diversos motivos, nos costaba demasiado identificarnos con el mundo de la danza, él ya venía solo desde el teatro y terminaba otra vez solo después de un ir y venir en proyectos que existían y no gratificaban o que simplemente se diluían antes de cualquier intento de acción. Pasó tiempo, por mi parte una residencia en Francia que abrió mi campo de conocimiento en cuanto a lenguajes asociados a esta expresión escénica, y que logré reconocer nuevamente entre matices visuales y explorativos que corroboraban que mi posición sobre la danza en Chile antes de mi viaje, no era tan equivocada. Fue en Francia en que estas conjunciones de lenguajes se hicieron parte de mi obra para conformar un naciente hacer creativo desde una nueva herramienta: el video.

En este estado fue mi regreso a Chile, regreso que coincidía con la partida de Marcos a Buenos Aires en búsqueda de formación profesional, esta vez en la senda del cine, algo que me pareció absolutamente consecuente en su constitución artística, un final que explicaba los diversos caminos que tomó en su labor creativa y que decidía unificar en un solo lenguaje.

Cuando al fin volvimos a hablar de danza fue en el momento en que ambos vivíamos de forma natural una mutación hacia lo visual y los medios digitales, entonces concertamos una primera reunión de trabajo para conocer nuestras inquitudes y así, con una línea de creación definida, establecer el tema de nuestra primera realización de videodanza juntos, entonces, él me comentó que en Buenos Aires le preguntaron por qué, a diferencia de Argentina, en Chile se suicidaba tanta gente en el metro, a Marcos le inquietó saber que era tanta la gente que se lanzaba a los rieles, que la noticia había trascendido nuestras fronteras, haciéndolo reconocer a la distancia una consecuencia de nuestra identidad, que nos parece, por decir lo menos, interesante de abordar. Fue de esta forma y con nuevas herramientas de producción que iniciamos un primer trabajo, gestado desde nuestra formación como bailarines, pero homogenizado con nuestro recién iniciado conocimiento audiovisual.






Al final del viaje: el suicidio como consecuencia identitaria

“La identidad en Latinoamérica está enmarcada por la desesperanza frente al generalizado estado de alienación cultural en que se encuentra nuestro continenteo su cultura dominante”
José Bengoa

Al decidir abordar el suicidio en el metro de Santiago de Chile, lo hacemos desde aspectos de nuestra ideosincracia que inciden en esta decisión, como lo son el estado de alienación en que nos sumerge la modernidad, entendida como la aplicación de costumbres consideradas avanzadas y que someten a la sociedad a una creciente actualización de sus usos y formas.

Esta constante transformación hacia lo moderno, tiene como consecuencia la desintegración de la identidad ya que en su instalación social masiva, anula el comportamiento propio y característico de un individuo tras la imposición de un modelo generalizador, en que se adquirieren sumisamente débiles relaciones interpersonales y escasa comunicación con el entorno. Desde ahí que el videodanza “Al final del viaje” sea un trabajo que habla del suicidio, y que desde estaciones subterráneas del metro, pretende unificar el hacer irreflexivo que viven sus transeúntes, con la pérdida de sentido y el estado de pesimismo y desesperanza que habita en ciertos individuos que por diversos motivos se sienten marginados de un sitema económico y social en crecimiento, que tiene por consecuencia la conformación de un modelo sin contenido idenitario, o bien, un contenido identitario reprimido bajo la compulsividad característica de la modernidad.


Realización y Performance: Mila Berríos Palomino, Marcos Contreras Oliva
Música:
Marcos Contreras- Oliva
Texto: Mila Berríos Palomino
Scl 2006


Intentions (ou la volonté de faire)



Las deficiencias de nuestra escena cultural y de las plataformas de acción que (no) la sostienen, concluyen en abundantes deseos de producción (de obra o de teorización) que se dañan o anulan en su intento por llegar a ser. Desde ahí que el creador chileno posea la imperante necesidad de validarse en territorio ajeno, integrando su identidad a sistemas culturales desarrollados y poniendo en este nuevo proyecto todos los deseos de perfeccionamiento y realización truncados en el país de origen.

Intentions (ou la volonté de faire) es una reflexión concebida gracias a mi experiencia como artista residente en una ciudad francesa, y pretende abordar las constantes dificultades que encuentra un artista nacional para realizar su obra en el país de origen, y posteriormente, las dificultades para proyectarlo en el escenario extranjero escogido, dificultades que no tienen que ver con la calidad del trabajo artístico del ejecutor, sino más bien, con las delimitaciones creadas por un país desarrollado con el propósito de preservar sus espacios y beneficios para sus propios ciudadanos.








Realización y Performance: Mila Berríos Palomino
Registro: Ricardo Pizarro
Música: Marcos Contreras-Oliva
Nantes, Francia 2003


Siendo artista resulta difícil no hacer de la crítica un aliado, y no porque la generalidad de nuestros artistas posea el dominio teórico necesario para la elaboración de reflexiones, sino más bien, porque al intentar hacer de un proyecto una realidad, la muchas vallas para la concreción de esta obra obligan al creador a enfrentarse con obstáculos e infuncionalidades que lo hacen, quiéralo o no, identificar progresivamente las deficiencias de las estructuras que sostienen nuestra precaria escena cultural.
De ahí que el artista chileno tenga una formación distinta a la que puedan tener sus pares en otras naciones (desarrolladas), una formación con valor agregado, con nociones de lo que le compete y no le compete, un artista que tiene en sí a su propio representante, a su propio relacionador público, un autogestor que debe ser no solo talentoso, sino un hijo del rigor, pero ¿resulta suficiente todo ese esfuerzo cuando las deficiencias culturales no son completa responsabilidad del artista, cuando el público al que están dirigidas no posee acceso para conocer la obra, o peor aún, porque el espectador ni siquiera ha sido educado en las nociones básicas de la estética o la historia para llegar a comprender un trabajo artístico contemporáneo?

En nuestro país el artista debe cargar con las deficiencias de las plataformas estructurales que DEBERIAN asegurar la existencia del arte, y como si esto fuera poco, debe cargar con el peso de no desconocer que fuera de los talleres de producción hay una escena que no conoce el lenguaje y que, por lo tanto, se sentirá lejana a él por más que el artista haya accedido a becas de estudio, ganado fondos concursables o haya logrado ser ampliamente reconocido por sus pares.

Entonces ¿cuál debería ser la actitud del artista frente a esta realidad?, ¿deberíamos segregar al artista que no quiera hacerse cargo de esta deficiencia educacional y que, por lo tanto, sigue trabajando para las elites del conocimiento?, ¿es incorrecto acaso que un artista no reconozca como suyas estas carencias y realice su trabajo ya rebasado con las labores de la autogestión, de las que querría deshacerse , no por falta de compromiso, sino por lo contrario, por mantener un compromiso único con el arte que desarrolla?

No considero que crear un arte sólo en si mismo sea una opción incorrecta, sin embargo, privilegiar este camino en conocimiento de las deficiencias y desigualdades sociales me parece tan difícil para la conciencia, (por su peso o culpa), como no escogerlo. Con esto me refiero a que aunque desentenderse del tema parece el camino fácil, no es más que otra arista del desempeño de un artista, que independiente de su elaboración racional o visceral, es un artista más subjetivo que objetivo, más personal que de masas, y por ello, su discurso deberá sustentarse únicamente en la obra, que si llega a ser críptica o conceptual, tendrá como consecuencia alejarse cada vez más de las periferias del conocimiento. Esto contrario a adquirir el compromiso de la educación, el trabajo anexo del que no puede alejarse un artista lúcido, no siempre por opción, sino porque en su lucidez sabe que si se desprende de él llevará a cabo su trabajo sabiendo que finalmente este existirá para que otros artistas lo vean, para seguir con el eterno círculo del artista que tiene en su público nada más que a sus propios pares porque nadie más "entiende de arte".

Sabemos que en rigor no debería ser nuestra labor hacer escuela, sin embargo la no educación en este ámbito es la realidad de nuestro país y desde esta realidad es que debería ser forjada nuestra identidad como artistas, haciendo de nosotros no únicamente creadores, sino creadores con compromiso social y, por lo tanto, reflejo fiel de una sociedad que hasta ahora no ha sabido mantener en su memoria la importancia del arte.

Adoptar este compromiso (social) implica nuevos esfuerzos, ya que no solo tiene que ver con la creación de obra, sino más bien, dice relación con la creación de escuelas o de políticas y por lo mismo, presenta obstáculos más frecuentes que no tienen nexos exclusivos con el mundo de la cultura. Finalmente, hacerse cargo de estas carencias estructurales se convierte en el compromiso que entrega, a mi juicio, el real significado de lo que nos convierte en artistas y lo que nos hace adoptar ese rol: hacer arte e incidir en el derecho que tiene nuestra población de conocer lo que hacemos, de hacerlo parte de su memoria, de escoger con libertar sin marginarse porque no hubo educación suficiente o porque nosotros, los propios artistas no tuvimos la fuerza necesaria para llevarla a todo quien quisiera conocerla.